HONRAR Y AGRADECER A NUESTROS ANCESTROS
UNA MIRADA TERAPÉUTICA DESDE LAS CONSTELACIONES FAMILIARES
Desde la perspectiva de las Constelaciones Familiares, la historia personal de cada individuo no comienza con su nacimiento, sino mucho antes. Cada persona forma parte de un sistema familiar más amplio, en el que se entrelazan vivencias, emociones, pérdidas y destinos que han marcado a generaciones anteriores. Comprender esto nos permite mirar nuestra vida con mayor profundidad y compasión.
Honrar y agradecer a nuestros ancestros es un proceso terapéutico que ayuda a restablecer el orden interno, aliviar cargas emocionales inconscientes y fortalecer el vínculo con la vida.
LA HERENCIA INVISIBLE QUE HABITAMOS
Más allá de lo que conocemos racionalmente, cada ser humano lleva en su interior una herencia emocional y sistémica. Muchas dificultades actuales —conflictos repetidos, sensaciones de bloqueo, culpas inexplicables o emociones intensas sin causa aparente— pueden estar relacionadas con historias no resueltas del sistema familiar.
Desde el trabajo terapéutico con Constelaciones Familiares se observa que, cuando una persona desconoce, rechaza o juzga a sus ancestros, suele desconectarse también de una fuente profunda de sostén. En cambio, cuando puede mirarlos con respeto, reconociendo que hicieron lo que pudieron con los recursos que tenían, se produce un movimiento interno de alivio y mayor estabilidad emocional.
HONRAR NO ES JUSTIFICAR, ES RECONOCER
Honrar a los ancestros no implica idealizarlos ni justificar sus acciones. Terapéuticamente, honrar significa reconocer que formaron parte del sistema y que, a través de ellos, la vida llegó hasta nosotros. Incluso aquellos ancestros cuyas historias fueron difíciles, dolorosas o silenciadas, ocupan un lugar esencial.
Cuando un miembro del sistema es excluido —por vergüenza, dolor, secretos o juicios— esa exclusión suele manifestarse más adelante en forma de síntomas, repeticiones o sufrimiento en los descendientes. Dar un lugar interno a todos, tal como fueron, permite que la energía del sistema se ordene y que cada quien pueda soltar cargas que no le pertenecen.
LA GRATITUD COMO MOVIMIENTO SANADOR
Agradecer a los ancestros es uno de los movimientos más profundos en el trabajo terapéutico sistémico. No se trata de una gratitud forzada, sino de un reconocimiento íntimo de que la vida fue transmitida, aun en medio de circunstancias difíciles.
Cuando internamente podemos decir: “Tomo la vida que vino a través de ustedes y la hago mía”, dejamos de vivir desde la lealtad inconsciente al dolor del pasado. Este gesto interno ayuda a disminuir la autoexigencia, la culpa y la necesidad de sacrificio, abriendo espacio para una vida más liviana y auténtica.
OCUPAR NUESTRO LUGAR Y SANAR HACIA ADELANTE
Honrar y agradecer a los ancestros permite que cada persona ocupe su lugar como hijo o descendiente, sin intentar reparar, salvar o cargar con lo que pertenece a generaciones anteriores. Desde este lugar más ordenado, se fortalece la autoestima, se clarifican las relaciones y se genera un impacto sanador también en las generaciones futuras.
Desde una mirada terapéutica, este proceso no solo implica comprender la historia familiar, sino sentirla y reconciliarse con ella. Honrar a quienes vinieron antes es un acto profundo de cuidado emocional y una forma de decirle sí a la propia vida.
EJERCICIO BREVE DE INTROSPECCIÓN
Busca un momento de calma y privacidad. Siéntate cómodamente y realiza unas respiraciones profundas.
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Lleva tu atención a tu corazón y piensa en tus padres, abuelos y en todas las generaciones que vinieron antes de ti, aun aquellas que no conoces.
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Observa si aparece alguna emoción, imagen o sensación corporal. No intentes cambiar nada; solo permite que esté.
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Internamente, puedes decir con suavidad:
“Os veo. Os reconozco como parte de mi sistema. Gracias por la vida que llegó hasta mí a través de vosotros.” -
Nota si tu cuerpo se relaja, si la respiración se vuelve más profunda o si algo se acomoda internamente.
«Este ejercicio no busca generar una emoción específica. Su valor está en el gesto interno de reconocimiento. Puedes repetirlo cada vez que sientas desconexión, confusión o carga emocional, como una forma de volver a tu centro y a tu lugar»
Honrar y agradecer a nuestros ancestros es un proceso profundo que, muchas veces, necesita ser acompañado. Algunas historias familiares requieren un espacio seguro para ser miradas, sentidas y ordenadas, sin juicios y a su propio ritmo.
Si sientes que hay temas en tu vida que se repiten, emociones que no logras comprender o una carga que no sabes de dónde viene, el trabajo terapéutico con Constelaciones Familiares puede ayudarte a encontrar mayor claridad y alivio. Acompañar estos procesos permite soltar lealtades inconscientes y recuperar la fuerza que surge cuando cada quien ocupa su lugar.
Te invito a iniciar o profundizar este camino a través de sesiones individuales o encuentros de constelaciones, donde podrás explorar tu historia familiar con respeto y cuidado, y abrirte a una forma más liviana y consciente de habitar tu vida.




Gracias Xiomara por este relato que justo ahora me viene como un milagro caído del cielo (nada es casualidad ni porque sí) porque estoy dejando la casa de mis ancestros y siento en mi sangre que debo hacer lo que recomiendas de: reconocer. Honrar. Agradecer.
Creo que, hasta que no hagamos eso, estamos en una especie de deuda «moral» entre comillas, que no nos dejará avanzar en la vida con la fluidez que deberíamos, no podemos pasar por alto que somos parte de nuestros ancestros, no sólo por la cadena de ADN sino de algo más profundo, historias, culturas, amores, lealtades y un largo etc, somos parte «de» y no podemos desligarnos no más, a riesgo de arrastrar «cuestiones» que no se cerraron debidamente.
Gracias otra vez y por favor, síguenos ilustrando con tu conocimiento.
Un abrazo.
Querida Rosa,
Gracias a ti, de verdad. Al leerte sentí algo lindo en el pecho, de esos que confirman que cuando algo se comparte desde el alma llega exactamente a quien tiene que llegar. Nada es casualidad, y menos en un momento tan profundo y tan valiente como el que estás atravesando.
Dejar la casa de los ancestros no es solo un movimiento físico, es un acto del alma, y que puedas hacerlo desde ese lugar de reconocimiento, honra y agradecimiento dice mucho de tu consciencia y de tu amor por tu linaje. Has puesto palabras muy sabias a algo que muchas sentimos y pocas veces nos atrevemos a mirar de frente: esa “deuda” invisible que no es culpa, sino vínculo, pertenencia, memoria viva.
Somos parte de… y eso no nos encadena, nos da raíces. Y cuando las miramos, las abrazamos y les damos su lugar, entonces sí, podemos caminar más ligeras, más libres, más en paz.
Gracias por tu sensibilidad, por tu profundidad y por compartir algo tan íntimo aquí. Me honra saber que este espacio te acompaña en un momento tan significativo de tu camino.
Te abrazo fuerte,
Xiomara 💫